sábado 28 de octubre de 2006

ASIA ESTA JUGANDO AL FUTURO.

Hoy he visto una niña preciosa dentro de la tienda. Estaba jugando con su padre a que ella era su madre. Me ha encantado ver aquella pequeña, por entre las perchas, gritando:
- Hijo, hijo mío, ¿donde estás?
Su padre le daba rienda suelta, y se escondía risueño para gritar detrás de una camisa.
- Acá estoy mamá, que momento he pasado, no te encontraba.
La niña tenia ojos azules y pelo rubio, una piel blanca y carita de ángel, pero además de tan bella apariencia, lo mejor era su nombre. Su padre le llamó:
- Asia, “cha” está bien, dejá de jugar.
Es un nombre precioso y he querido conocerla; por el acento de su padre, intenté la pregunta:
- ¿Asia, eres argentina?, yo soy cubana.
- No – ha dicho su padre – “cho” soy argentino, su madre es catalana y ella....
- Y yo soy normal – gritó ella, cortando aquella lista tonta de nacionalidades.
Parece que decir de donde éramos todos, le pareció sin sentido, “anormal”, a una niña como ella, con nombre tan genial, con sangre transatláclica e intercontinental, y mente extemporánea, que jugaba a ser la madre de su padre entre perchas de ropa.
- Sí, - le dije – tú eres normal, los anormales somos los demás.
Pensé en estos momentos y otros terribles de la historia, en que los hombres se matan entre sí a nacionalismo absurdo y limpiezas étnicas, que no sé a donde nos llevarán.
Pensé en los niños de ahora, niños como Asia, hijos de padres tan diferentes, nacidos en países donde han sido empujados, o asentados voluntariamente por este fenómeno del siglo XX que llaman globalización, que hablan tantos idiomas y no tienen claro de donde son y solo quieren ser “normales”.
Y pensé también, en que cuando sean padres, o madres, como en el juego inocente de Asia, tal vez no puedan arremeter contra otras naciones, porque la sangre de sus venas se sentiría traicionada.
Y a pesar de tanta guerra y tanto conflicto de hoy, quise consolarme y pensar en un futuro mejor, en una patria de todos, en un mundo en paz, y en individuos “normales”, poblándolo.