sábado, 21 de octubre de 2006

Recuerdos de cuando yo era.....

Me acuerdo de cuando era un libro. Lo que mas me gustaba era que me llevaran a todas partes. El lavabo, la cama, el parque, la mesa, el tren... Mi propietario o lector eventual, me abría con orgullo, en todos los sitios.
En el tren, a veces, el que estaba cerca, también me miraba, y husmeaba en mis páginas, con curiosidad, mohín, o una cierta complicidad. Hasta podía ver su sonrisa emergente, o el fruncir de unas cejas. Entonces, yo sabía que estas personas me habían leído antes, me conocían o me deseaban, unos nos querían, otros nos odiaban, a mi y a mi autor.
Era bueno poder descubrir que sentían los demás. Mi dueño, que pasaba mucho tiempo conmigo, me apretaba con fuerza, me regalaba lágrimas o el sudor de sus manos. A veces me acariciaba y hasta dormía conmigo. Era una relación tan grata, tan parecida al amor, que yo me sentía a la vez útil y feliz. Saber que si había sido un buen libro, podrían volver a leerme en cualquier momento, o aspirar a ser “libro de cabecera”, el mayor honor de los de mi especie.