miércoles 8 de noviembre de 2006

ALAS

¡Que extraño!, que mientras a algunos,
nos corten las alas.
A otros les crezcan,
grandes, altas, cobijantes.

Y así, bajo la sombra de las tuyas,
todo parezca todavía,
tan limpio y puro, como antes.

¿Y a ti?, El de las alas anchas y extendidas,
siempre dispuestas a volar.
¿te alcanzan para dos?.

Injerta en mí, al menos,
la mitad de las tuyas.
Para que así, aunque las sepa postizas,
y no me sirvan para volar;
luzca al mundo, menos vano y vacío,
este cuerpo, sin alas, y sin sueños.