DEFINIR LA CIUDAD
Marítima tristeza de portales,
confabulada soledad de las aceras,
y allá, un poeta, que canta,
a la pulcritud de sus sábanas,
oreando en los balcones.
Taciturnos noctámbulos,
algo de proxenetas y de putas,
¿qué ciudad no les tiene?.
Pero un azul transparente, eso sí,
rumiando, susurrando, cada sueño,
fundido con salitre y caracola.
Un despertar del sol en las mañanas,
una amalgama de razas y colores.
Y atardeceres incomparables,
donde la luz no es más,
que el destellante reflejo del sol,
en cada lágrima.


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