El pasado, es un niño travieso y testarudo,
que duerme a nuestra vera,
en cualquier recodo olvidado del camino.
No oses despertarle,
porque corres el riesgo,
de ir de su mano, soñoliento y a oscuras,
arrasando con todo lo que encuentra a su paso.
Y te puede asustar,
tanta belleza hecha añicos.
Y te puede pesar,
todo el tiempo, que no tendrás ya,
para recomponerla.
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