¡Mira que eres novelera, Freya!
¿Cómo habría que empezar esta historia? Se habla de la importancia de las primeras palabras para impactar al lector y los críticos. Lo que llaman el golpe de efecto. Aquello que define para bien o mal el éxito literario. Unos con desmedida vanidad o virtuosismo reconocible prefieren esos comienzos cargados de poesía, enigmáticos y que poco tienen que ver con el libro, pero que quedan para la historia. Otros siguen su instinto, escriben lo primero que les viene a la mente y a veces consiguen ser también originales, con suerte pasan a la posteridad y consiguen el deseado y fiel lector que les recuerda.
Me hubiera gustado algo así como:”Era inevitable, el olor de las almendras amargas le recordaba el destino de los amores contrariados.”, pero eso ya lo había dicho Gabo en El amor en los tiempos aquellos. A mi también el olor de las picualas en flor me recordaba muchas veces a la abuela, como el de las maravillas o las brujitas.
¡Qué abuela más tierna y ocurrente tuve!. ¿Alguien vio alguna vez a la suya con uñas postizas?. El recuerdo es borroso, caprichosamente falso, edulcorado, novelesco. No puede fiarse nadie de la memoria, que es arma que usamos para escribir capítulos de esta original novela que es la vida. Pero yo recuerdo que cada vez que doblaba la esquina de camino a casa de los abuelos, había un olor dulzón y penetrante en la cerca del viejo carpintero Martín. Yo iba recogiendo con mi hermana racimos de aquellas florecillas bicolores y se las llevaba a mi abuela, entre las tres nos poníamos uñas blancas y rosadas. Creo que esto lo hacíamos las niñas, pero mi recuerdo miente y me pone delante a una abuela con uñas hechas por pétalos dulces de colores. De lo que si estoy segura es de que la idea nos la dio ella, lo que me hace pensar que la memoria no miente, sino que intuye. Estos juegos infantiles que nos enseñó quizá fueran los suyos con sus hermanas y amigas, o hasta con su abuela. Al fin y al cabo picualas hubo siempre, olerían igual, y las usarían las niñas para lo mismo.
domingo 26 de noviembre de 2006
¡Mira que eres novelera, Freya!
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