domingo 26 de noviembre de 2006

NOCTURNO DE LA CIUDAD

NOCTURNO DE LA CIUDAD

Rosario de guirnaldas, la ciudad,

en las aciagas noches,

luce su mejor vestido.

Se sacude con el habitual

estallido de las nueve horas.

Y como para recordar a los piratas y corsarios

que nada ha cambiado;

La verás erguirse sobre cada cañón,

aunque la farsa perpetuada,

dure solo un instante.

El suficiente para que el corsario

se estremezca ante el miedo y la rabia,

del que toma lo que no es suyo.

Y corra a refugiarse en cualquier madriguera,

lupanar o rincón, de la bohemia ciudad.

Y emborrache su alma,

con buen vino y mujeres,

como todo pirata.

Mañana, despertaremos con menos inocencia,

y volverá, como a cada novena hora de la noche,

el recuerdo, azotando,

otra vez, la conciencia.