Mírame bien, ¿soy lo que buscas?
Te advierto, marinero:
Que soy a veces una tormenta,
un aguacero, una tempestuosa furia.
Que hay días en que ni yo misma me aguanto.
Que otros, soy mar en calma,
me rondan las gaviotas,
me meto dentro de una caracola,
y canto para ti.
Tengo peces de colores,
soy plateada, y la luz del sol
se me filtra por toda el alma,
cuando luminosamente te deseo.
Otras veces me vuelvo tan lunática,
que la loba que llevo fuera,
marca con unas garras terribles
la hermosura y le sangra,
visiblemente dentro.
Navegarme es osado,
pero también febril,
como estar vivos.
No hay líneas definidas,
mi rumbo es delirante.
Puedo perderme y reencontrarte,
o dejarte tan náufrago de mí,
que no nos sobreviva nada..
Después, seguramente,
habrás sentido el vértigo,
la sensación apasionada
del nauta que se arriesga.
Todo o nada, eso tendrás,
tendremos, al tocar puerto.
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