miércoles 8 de noviembre de 2006

Versión libre

(Otra vez, la realidad cambiada, echando a perder el cuento)

Cenicienta, nunca se enamoró de un príncipe.
Esto no sólo es falso,
Sino que carece de sentido.
Los cuentos de los niños, casi siempre,
son versiones libres
de una realidad
que les supera.
El chico alto y guapo
del cuento, era zapatero.
Dos cosas bastaron para el flechazo.
Una: que él le acariciase el pie,
con la ternura y la gracia
de toda una generación
conocedora de un oficio ancestral.
Dos: que a la mañana siguiente,
ella decidiera comprar unos zapatos,
y él le enviara la medida perfecta.
Sus manos: las de él.
Sus pies: los de ella.
Hicieron el milagro.

Y lo demás es ñoñería
de cuentos para niños,
inventados por adultos
sin mucha fantasía.