Tu espalda, tu guitarra, tus silencios
Tu torre de babel, tus soledades,
El muro que separa tus misterios,
El cofre donde guardas tus verdades.
Tus marcas de jugar, dulces trofeos,
Las canciones, los libros y los besos,
El fuego que no arde, tus fideos,
Los domingos de fútbol, los excesos.
El insomnio febril, la bocanada,
Tu voz contando cada desencuentro,
Tu suerte de burlar la madrugada,
El humo aquel que se me mete dentro.
Tus miedos que te rondan y te advierten,
Tus años, la experiencia que te avisa,
Los juegos de rol que te divierten,
Mis reproches que no, como mi prisa.
Tu sonrisa, tus ojos, y tus manos,
Que llueven aguaceros en mi cuerpo,
Tu nariz que me tienta a lo profano,
Y ese viril saber que no estás muerto.
Tu teléfono que suena desde lejos,
Tus despertares que cuestan trabajo,
Tus desordenes, tus platos, tus espejos,
Tu libertad defendida a destajo.
Todo lo que no tuve o lo que tengo
Me duelen porque sé que no vendrás,
Me aguanto, fumo, lloro, me contengo,
Y escribo lo que nunca entenderás.
miércoles 8 de noviembre de 2006
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